En su declaración ante el fiscal Pedro Gallo, Justina Gordillo contó algunos detalles de su relación con Felipe Sosa que, según señaló, durante dos años estuvo signada por la violencia y las humillaciones. “Lo conocí en una fiesta a la que fui con mis compañeros de trabajo. Me lo presentó una de las chicas y ahí nos dimos cuenta de que era hermano de Eugenia, una amiga mía”, reconoció.
“Él era mi novio. A mi casa no iba porque tengo dos hijos que viven conmigo. Fue mi primer novio desde que me divorcié. Había conocido a otros chicos, pero ninguno de ellos fue a mi casa”, contó.
Incluso dijo que la noche del crimen había decidido ponerle punto final a su noviazgo. Sosa, después de comer una pizza que preparó en la casa de Santo Domingo al 1.100, le habría dicho: “Sabés que estoy harto de tu cara de culo. Caés y te estás durmiendo. Así es un embole”. Ella respondió: “Estoy cansada porque todos los días me levanto a las seis para ir a trabajar y no paro”. Por esa razón, Gordillo intentó marcharse, pero él la convenció de que se quedara para solucionar el conflicto.
Caso Érika: Justina Gordillo relató lo que observó en la casa donde se cometió el crimenMientras intentaban conciliarse, el acusado del crimen se sirvió whisky en un vaso y ella le recriminó esa conducta. Otra vez volvieron a pelear y ella terminó marchándose pasada la medianoche. “Cuando llegué a mi casa le mandé un mensaje y le dije que estaba harta de esta relación y de que me tratara así. Le dije que necesitaba estar en paz. Él me llamó y me dijo que no peleáramos, que teníamos muchas cosas para hacer en la empresa y que me quería preparar para que fuera administradora de consorcios. Después me pidió que durmiera tranquila y que al otro día volverían a conversar”, declaró.
El miércoles, cuando supuestamente Érika había sido asesinada, la acusada de haber colaborado en el ocultamiento del cuerpo, ayudado a eliminar el celular de la joven y facilitado la fuga de Sosa decidió quedarse a dormir en la casa de Santo Domingo al 1.100. “En todo momento le sacaba en cara lo que había pasado la noche anterior. Él me decía que no volvería a pasar. Me decía que me admiraba por no consumir y que él iba a dejar de tomar droga. Ya me lo había dicho en otras oportunidades”, contó.
Caso Érika: Gordillo reveló que "El Militar" Sosa le pidió ayuda por una joven descompensada“Con todo lo que estoy viviendo, me doy cuenta de muchas cosas. Siempre me dijo que le daba paz, que lo volvía a su eje”, destacó Gordillo. “Hacíamos una vida tranquila, pero era cambiante. Yo pienso que era por sus problemas de adicción. Primero era un amor por cómo me trataba y, al rato, me contestaba mal”, reconoció.
La imputada agregó: “Cuando me puse de novia, él me dijo que no consumía drogas. Después de unos meses me dijo que sí, pero no lo hacía delante mío; lo hacía en su cuarto, pero no puedo precisar qué cantidad. Consumía cocaína y marihuana. Después de hacerlo, él se ponía como efusivo… Respiraba fuerte. Le preguntaba qué le pasaba y le advertía que podía sufrir un paro”.
Ingenua
“Creo que fui muy ingenua y le perdoné varias cosas”, sostuvo Gordillo al hablar sobre las relaciones paralelas que mantenía el imputado. Cecilia, Gimena, “Anto” -se cree que era la víctima-, “Yuli” y Andrea fueron los nombres de las mujeres con las que se habría relacionado “El Militar” mientras duró su relación. Varias de ellas, según la declaración de la imputada, tenían problemas de adicción y lo buscaban a él para que les diera droga.
“Siempre me nombraba a chicas. Era morboso en ese sentido. Él una vez me quiso mostrar un video íntimo de él con otra mujer manteniendo relaciones. Me enojé y le dije que no correspondía que viera eso”, indicó.
Gordillo negó en reiteradas oportunidades que conociera a Érika y que hubiera tenido contacto personal o a través de las redes sociales con la víctima. “Al principio de nuestro noviazgo, vi que lo llamó una tal ‘Anto’. Me dijo que era una chica con la que habían tenido relaciones. Siempre me hablaba en un contexto morboso, situación que me hacía enojar”, finalizó.